Sobre los libros de los últimos 50 años de Babelia

 


Cuando se eligen cincuenta títulos de los libros de autores españoles desde la muerte del dictador Francisco Franco, pareciera que se pretende establecer algún tipo de canon. Cuando se hace del año literario es obvio que se intenta encumbrar editoriales y autores con los que hay, puede haber o hubo algún tipo de vínculo comercial o ideológico. Entremedias suele esconderse, así, como si fuese sorpresivo, algún autor o autora que nada tiene que ver con esa lógica. Pero la elección para medio siglo de libros es otra cosa… Bueno, en este caso que nos ocupa también hay de lo otro. Se podría decir que se ha buscado el canon de «los nuestros», de «nuestros amigos», de los que «han pasado por la casa o pasarán».

Lo primero que se observa, sin atender a la calidad de los manuscritos, es que hay sesgos muy claros. Ideológicos y editoriales especialmente, con al añadido de un tufillo generacional. Cuando se quiere que una encuesta o concurso de este tipo salga hacia donde se desea, se establece una muestra en la que se sabe que va a caer hacia cierto lado. Nada más y nada menos.

En realidad la lista de los mejores cincuenta libros del último medio siglo de Babelia lo único que sirve es para que los más talluditos hagan memoria de lecturas; se rebusque en el pasado esa obra que se considera injustamente olvidada; repartir un poco de estopa por algunas elecciones y ya. Ni la lista establece un canon —pese a las pretensiones—, ni nada más. Es completamente subjetiva pero muy significativa… del mal gusto de algunas personas.

Que esté tan arriba el libro Anatomía de un instante de Javier Cercas —no se sabe si como ficción o no ficción— me parece horripilante. Según mi entender —les aviso que estudié bien el tema hace años— flojea por todos lados. Es como Soldados de Salamina, mucho mejor libro, pero ¿tan arriba? Tampoco entiendo que esté tan arriba, bueno sí lo entiendo, El jinete polaco de Antonio Muñoz Molina. Tiene mejores obras o eso dicen porque nunca he podido con él —aunque este libro y otros suyos sí los leí hace años—. ¿Cristina Morales con Lectura fácil? ¡Venga, no jodas! Como pasa con Patria de Fernando Aramburu. Que sí, que se vendió mucho, pero está mal escrito. ¿Alana S. Portero? ¿Leen más libros los votantes? ¿Votan bajo efectos de alguna droga, legal o ilegal?

De algunos autores como Belén Gopegui me gustaría que apareciesen otros títulos y no hacía falta rendirse a los vascos y catalanes con la elección de textos en esos idiomas. Faltaría algún texto en gallego, en aragonés, en valenciano… Politiqueo. Muchos nombres repetidos y ausencias muy destacadas. Para poner algún libro podrían haber utilizado el de un premio Nobel como Camilo José Cela y su La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona, que entra en esos años. Dejando la broma a un lado Mazurca para dos muertos no es mal texto, mejor que alguno que sí aparece. Impresiona también que no aparezca José Jiménez Lozano, podrían haber elegido tanto novela como ensayo o poesía de buena calidad. Los lobeznos me gustó en su momento y El mudejarillo tiene su aquel.

Sorprende que uno de los mejores libros en años como fue Las máscaras del héroe de Juan Manuel de Prada ni se mencione. Ha tenido libros infames sí —como La tormenta que fue premio Planeta— pero ese libro sigue siendo el mejor suyo con el sicalíptico Coños. Extraña también el velo de silencio sobre Arturo Pérez Reverte. Vale que lleva años con temas de espadachines y queriendo ser el nuevo Alejandro Dumas —hasta los libros que no son de Alatriste son de espadachines—, pero sus primeros libros El maestro de esgrima, La tabla de Flandes o El club Dumas son mejores que algunas que aparecen. Incluso Alatriste podría estar. Y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid, ¡qué carencia de novela histórica en la lista! Y en España se escribe buena novela histórico… y muy mala.

Poetas me faltan muchos y salen los amigos. Al menos un Luis Alberto de Cuenca que hacía canciones con la Orquesta Mondragón. Igual con lo de Mondragón… ya saben.

Y poca novela gráfica o cómic, que es otra forma de literatura. Bien que esté Paco Roca, pero un Francisco Ibáñez, un Ivá, un algo.

Lo de los ensayos demuestra que se leen pocos en España. Y se leen los malos. O los que se leen son copia de uno que se ha editado en Francia o Gran Bretaña. Así, pensando un poco y sin rebuscar. El bucle melancólico de Jon Juaristi. Del Estado de bienestar al estado de malestar de Ramón Cotarelo. Sócrates furioso de Rafael del Águila. Ética para Amador de Fernando Savater. Y me ponen a Santos Juliá que era buen historiador pero blandito. A José Álvarez Junco que es un cansino —¿han leído realmente Mater dolorosa? Yo sí—. Y a otros y otras que tela. Ni Gabriel Albiac (La sinagoga vacía). Ni Ignacio Gómez de Liaño (tiene infinitos buenos ensayos). Ni Javier Sádaba. Ni Manuel Sacristán. España no produce grandes ensayos, cierto, pero haberlos haylos. Sin llegar a Jiménez Losantos que pedía alguno en redes sociales —el consumo de ciertos estupefacientes parece muy extendido—, hay muy buenos ensayos.

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