El ¿colapso? de la Babel informática contado por un franciscano
Es paradójico que un franciscano, el cual camina por el mundo con su hábito de monje, sea una de las mentes más atrevidas en la crítica del mundo actual de lo cibernético. Fray Paolo Benanti lleva tiempo trabajando en lo que viene significando internet, lo cibernético y todo el desafío que representa para el ser humano. Y todo ello sin estar sacando el evangelio, los textos doctrinales o la «furia de Dios» a cada momento. Es un pensamiento con carácter laical pero que no deja de tener al cristianismo detrás en tanto en cuanto le sirve para sorprenderse y preguntarse por la finalidad de la cosas. Algo que va más allá de los más que evidentes ingresos monetarios.
En este su nuevo libro, El colapso de Babel. El fin del sueño de internet, Benanti —con quien presentamos una entrevista-desayuno en otro lado— sigue la estela de su anterior publicación, igualmente en Ediciones Encuentro, La era digital. Si en aquel sí se exteriorizaba más el carácter religioso-moral del franciscano, en este ensayo, más allá del simbolismo de la Torre de Babel, es el experto el que habla. Evidentemente, ser franciscano influye en las preguntas que se hace el autor y el lugar donde posa su mirada. Si hubiese sido un informático seguramente el texto hubiese sido otro y la mirada no estaría centrada en lo que no deja de ser más importante: el ser humano.
Benanti proporciona en el libro un recorrido histórico, detallado, de lo que ha venido siendo el mundo cibernético. Acumulando información y análisis va pasando de lo básico (el ordenador) a las redes sociales y su impacto en la sociedad. No deja de lado en ningún momento la historia de la creación, los fracasos y las primeras intenciones de los grandes núcleos de lo que conforman las redes sociales y los soportes de software y hardware. Una introducción, necesaria, poder analizar la transformación social que han procurado las redes sociales en la vida de los seres humanos, incluyendo aquellos que pueden vivir en los lugares más remotos del orbe. En especial la aparición de los móviles con pantalla táctil.
En esta primara parte, subtitulada el sueño de Babel, comienzan a aparecer los primeros análisis sobre algo que se sospecha pero que se evita pensar en ello. La quiebra de privacidad que se genera con el uso del internet en el móvil y las redes sociales. Todas estas compañías no son hermanitas de la caridad sino que están vulnerando esa privacidad de cada persona más allá de lo que realmente llegan a reconocer. El uso de las cookies, que se vuelve obligatorio si uno no quiere estar pagando por cada medio que lee —que para lo que se lee es increíble que pidan dinero— o página que visita—, son solo la cara más visible de todo lo que está detrás del imperio informático. Las grandes corporaciones de internet están controlando todos los movimientos, supuestos deseos o gustos de cada persona. Y todo para poder tener un perfil más adecuado de cada usuario, algo que se enmascara con aquello de «ofrecer una experiencia más personalizada a cada cual».
«¡Ni experiencia, ni leches!» provoca exclamar al leer a Benanti. Todo ello no es producto de algún tipo de conspiración sino de un modelo, también económico por supuesto, de control social para los fines que puedan determinar en cada momento los propietarios y accionistas de cada empresa. Si con las primaveras árabes se produjo aquella ilusión sobre el elemento democratizador que podían tener las redes sociales y el uso de internet, el avance, a grandes saltos, de lo técnico viene a posibilitar la implantación de una ideología de Silicon Valley y la manipulación constante de las personas. Antes lo publicitario trabajaba con la persuasión, apelaba a lo emotivo-racional, empero ahora se trata de manipulación de los deseos y de las conciencias de todas esas personas que se encuentran conectadas.
El movimiento TESCREAL —acrónimo de Transhumanismo, Extropianismo, Singularismo, Cosmismo, Racionalismo, Altruismo Eficaz y Largoplacismo— es el verdadero impulsor ideológico de nuestro tiempo. Cuando usted lee que se están fabricando hamburguesas sin carne o que la harina de cucaracha es buenísima, no es porque haya un grupo de chiflados que están probando un nuevo producto. Bien al contrario es algo que está perfectamente diseñado y que parte del mismo sitio donde usted deposita sus frustraciones, anhelos, amoríos y deseos, las redes sociales y sus controladores.
En el libro, con una inestimable combinación de imparcialidad y análisis propio, pueden encontrar muchas cuestiones que les sorprenderán y que le harán dudar del uso de internet, así, en términos generales, y del móvil en particular. El poder digital es hoy fundamental y se hace necesario limitarlo porque las intenciones son ir más allá del propio ser humano y enterrar cualquier atisbo de humanismo que se pudiera albergar. La ética y lo moral desaparecen a la misma rapidez en que lo hace en propio ser humano tal y como ha estado viviendo en el planeta Tierra durante millones de años. El texto de Benanti es un aviso serio de algo que a nadie parece importarle, más allá de la manipulación de estas o aquellas elecciones y discursos que interesan a la clase política por sus sueldos —incluso la propia política ha sido modificada tremendamente por la irrupción de internet y las redes sociales—. Lean esto antes que otras cosas que les vienen vendiendo desde las redes sociales, lo agradeceran.
Post Scriptum. Agradezco enormemente a Manuel Oriol que me haya regalado este libro. Da miedo pero también esperanza de poder hacer algo.

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