Qué buena biografía de Sánchez Mazas!

 


Cuando se quiere se puede. Con cuánta frecuencia nos encontramos con biografías completamente anodinas, llenas de los prejuicios o deseos del escritor, fundamentadas en una sola perspectiva vital o anecdótica. Más si cabe cuando ese biografiado es un intelectual, que pudo, o no, tener alguna responsabilidad política y una vida peculiar. En este caso Maximiliano Fuentes Codera no se ha detenido en nada en particular y ofrece al lector una verdadera biografía, tan sucinta como permite el personaje, donde se puede decir que ha seguido la regla de los tres tercios. Una parte personal, una parte intelectual y una parte política que no se desarrollan por separado sino en perfecto desarrollo.

En Sánchez Mazas. El falangista que nació tres veces se condensan todas las posibles visiones sobre cualquier ser humano. Una biografía poliédrica donde lo importante no es el autor sino el biografiado. Ese niño producto de una peculiar familia bilbaína, con lo que eso conlleva para el carácter, que pierde pronto a su padre y que va alimentando su alma con todo aquello que le rodea. Catolicismo, nacionalismo, regeneracionismo… más el añadido de un especial don para las artes literarias.

En el texto se encontrará todo lo necesario para conocer cómo ese niño bilbaíno, criado a los pechos del catolicismo, avanzó hasta ser uno, sino el principal en franca lucha con Ramiro Ledesma, de los principales ideólogos del fascismo español. Un fascismo que fue evolucionando desde una especie de regeneracionismo conservador y que tomó plena conciencia en sus años como enviado periodístico en Roma. Un fascismo del que no rehusó en ningún momento, algo que le provocó pequeños roces con el régimen franquista, y del que quiso ver algo más que una dictadura del espadón en Francisco Franco.

Su vinculación con José Antonio Primo de Rivera es desde luego bien analizada, incluso cuando aquel era ya «el ausente» en el régimen franquista. Camisa vieja del falangismo siempre fue más un escritor, un hombre de pensamiento, un hombre de letras que un combatiente de las armas. La historia de su huida de Madrid y de la muerte ahí está para verificarlo. Y es en esa rama de la escritura ―bien podría valer aquí el título, por otro lado contrapuesto a lo que representaba Sánchez Mazas, de Jorge Semprún, La escritura o la vida, pues es lo que salvó en cierto modo su vida posterior a la Guerra Civil― donde acabó refugiado el bilbaíno y donde cosechó sus mejores triunfos.

Relegado por el régimen franquista, que cada vez más quería quitarse de encima el sambenito falangista y hacer de España un «reino» nacionalcatólico e industrial, los libros y una herencia millonaria le salvaron mientras era consciente de que todo aquello no era más que una mascarada. Unos como Dionisio Ridruejo acabaron en la oposición, otros en el exilio interior como Manuel Hedilla ―paradójica la no aparición del biografiado en toda la controversia con el dirigente máximo de Falange antes de la unificación―, la mayoría viviendo del falangismo y los recuerdos de la victoria de las armas. Mientras tanto sus hijos iban abasteciendo las filas de la propia oposición al franquismo.

Penas familiares. Amigos que hicieron carrera en el régimen y que nunca le olvidaron. Otros que bien que le pasaban la mano por el hombro y le olvidaron. Una muy buena biografía donde se cuenta todo lo necesario, sin necesidad de detenerse en cuestiones del papel cuché o melodramáticas, para conocer a Rafael Sánchez Mazas, el falangista olvidado hasta por los suyos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Novedades Ensayos, Historia y otras lecturas (12-16 enero)

Novela, Poesía, Gráfica… (17-21 noviembre)

Novedades Novela, Poesía, Gráfica… (24-28 noviembre)